La MON está coordinada por la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria Argentina (FAA) y Coninagro; y la integran las asociaciones de 17 razas (Merino, Corriedale, Romney Marsh, Hampshire Down, Lincoln, Karakul, Pampinta, Suffolk, Scottish Black Face, Frisona, Texel, MPM, Dohne Merino, Southdown, Dorper, Comarqueña y Santa Isabel); la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Lomas de Zamora (UNLZ), la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), las altas casas de estudio de La Plata, Morón, la Universidad Nacional del Centro, Córdoba, Río Cuarto, La Pampa, Patagonia Austral, Río Negro; y por las industrias, FLA, CAFROPAT, ACAPOL, y frigoríficos provinciales.

Durante la presentación se plantearon los diferentes desafíos para la cadena ovina. Por el lado de la producción se proponen mejorar los aspectos sanitarios a través de un estándar sanitario único; aumentar el peso de señalada y res; un manejo racional de los pastizales; reforzar el programa PROLANA en todo el país; la necesidad de “desestacionalizar la producción para lograr un animal más pesado, generando la figura del invernador” de ganado ovino; y solucionar la informalidad del sector.

Desde el sector de la industria expresaron la necesidad de generar una clasificación para la media res y el desarrollo de una nomenclatura de cortes ovinos para incentivar el consumo interno; mejorar la capacidad de frío de los frigoríficos; y perfeccionar los vínculos entre los actores de la cadena. Para incentivar las exportaciones, se instó a aprovechar la Cuota Hilton ovina; desarrollar los mercados brasileño y chino; mejorar la trazabilidad; y promover la certificación orgánica de la lana y carnes.

Si bien los índices productivos y económicos son bajos en comparación con los competidores a nivel mundial, la Mesa se propone alcanzar un crecimiento del 4% por año hasta 2030 para lograr llevar la producción de los 55.132 toneladas de 2017 a las 91.200 en la próxima década. Hoy el stock ovino total está en las 15 millones de cabezas con una faena anual de 3,5 millones de animales y un peso de carcasa de 15 kg por espécimen. En el otro extremo está Australia, uno de los líderes mundiales. Los oceánicos tienen unas 68 millones de cabezas con un peso de 23 kg de carcasa por animal y un consumo per cápita de 8,9 kg al año. La producción australiana es de 514.000 tn con una faena anual de 22,5 millones de cabezas y 302.000 tn de exportación contra las 1.735 argentinas.

Arriba el consumo

En diálogo con Infobae, el flamante Director de Prensa de la SRA, Carlos Vila Moret, consideró que es “necesario trabajar en cadena, en una mesa de competitividad, para sostener la producción y poder ofertar un producto que se pueda sostener en el tiempo”. El ruralista explicó que “el ovino es el animal que más hectáreas ocupa, no sólo en la Argentina sino en todo el Mundo. Si la producción no tiene rentabilidad, provoca el desarraigo”. En ese sentido, el Ing. Zootecnista, Mauricio Álvarez, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) del Valle Inferior, señaló que los ovinos “son una fuente fundamental de proteína animal para comunidades aisladas en la Patagonia; 200 animales pueden significar alimentación para unas 20 familias y fibras (lanas) para unas 300”.

Cabe recordar que el 59% de las existencias ovinas se encuentran en las provincias patagónicas, el 20,5% se ubica en la Mesopotamia, el 14,7% en la región de la Pampa Húmeda-Centro, casi el 5% en el NOA (Noroeste Argentino), y el resto en Cuyo.

Durante la presentación de la MON, Álvarez resaltó que los principales desafíos de la cadena ovina son trabajar en la invernada y el engorde a corral; lograr la diferenciación en los cortes y el posicionamiento para la carne; y la formalización de la actividad. Vila Moret añadió que, “con respecto a la carne, el desafío es enorme. Nosotros no formamos parte de la oferta de proteína cárnica en la góndola, sino que ofrecemos un producto estacional como el cordero que uno lo consume en fechas como el Día de la Madre o las Fiestas de Fin de Año. Necesitamos pasar la frontera del cordero para producir una carcasa más pesada que nos permita tecnología de cortes, y cuando lo logremos vamos a poder estar en los supermercados compitiendo con el cerdo, el vacuno o la carne aviar, para tener un lugar en el consumo de carnes”.

En relación al consumo, la Ing. Mercedes Mc Cormick, representante de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ, recordó que los argentinos consumen en promedio tan sólo 1,2 kg de carne ovina al año, en comparación a los más de 58 kg per cápita de la bovina, los poco más de 44 kg de la aviar, y los 14 kg de la porcina. La integrante de la Mesa Nacional consideró necesario salir de una marcada estacionalidad de la oferta y estabilizarla a lo largo del año; hacer versátil la carne ovina con la presentación cortes, adecuándose a los requerimientos de los consumidores actuales; y aumentar la frecuencia de consumo incorporando la variedad a los hábitos alimentarios a través de las diferentes ofertas gastronómicas.

Según Vila Moret, “lo que tracciona es el consumo. La tecnología de corte nos va a permitir que una primera aproximación a este tipo de carne sea exitosa, porque una mala experiencia es muy difícil de revertir”. El hombre de la SRA advirtió que “hay que dejar de mirar la carne ovina como substituta. Si vamos a pensar que vamos comer cordero porque es más barato que la vaca, estamos equivocando el enfoque. La totalidad de los sistemas productivos de ovinos son a pastos naturales, son carnes absolutamente sanas. Es importantísimo trabajar en el consumidor”, dijo.

Ovinos al mundo

El gerente de la Cámara de Frigoríficos Ovinos de la Patagonia (CAFROPAT), Eduardo González Ruíz, destacó que “desde enero a mayo se exportó lo mismo que todo el año pasado”. Esto significó poco más de 1.700 tn en 2017, con un valor de U$D 4.600 por tn y un total de U$D 8 millones vendidas al exterior. El dirigente recordó que la Argentina tiene abierta las puertas de 41 mercados en el mundo y aguarda las negociaciones en otros nueve, entre los que se encuentra China. El empresario adelantó que a fin de año funcionarios del “Gigante Asiático” arribarán al país para inspeccionar las plantas de faenamiento y frío para autorizar la entrada del producto nacional a ese país.

Por su parte, Vila Moret sostuvo que en el mundo una de las carnes más caras es la de cordero. “Es lo que se denomina una speciality (una especialidad, un producto elaborado que se considera la contrapartida de un commodity, como pueden ser los granos de soja, trigo, o maíz, que no tiene agregado de valor). Lo mismo sucede con los mejores quesos que existen como el brie, el camembert, el pecorino, el manchego, que se producen con leche de oveja; acá no los hemos descubierto todavía. Nos falta generar nichos para productos de alta calidad”, afirmó. En coincidencia, Mc Cormick apuntó que la cadena “necesita recorrer un camino en el que podamos ofrecer productos más sofisticados, a partir de animales más pesados”.

Ovejas “en negro”

En tanto, González Ruíz también puso el acento en la falta de ordenamiento de la cadena y en la ausencia de mecanismos de control efectivos sobre la actividad. En esa línea, afirmó que “de las carnes, la ovina es la que más informalidad registra” y pidió a los organismos estatales que “la sumen a las medidas que se están implementando en el resto de las producciones” como la bovina o la porcina.

En la presentación de la MON, desde el INTA alertaron que “no es posible desarrollar una estrategia comercial si no se formaliza la cadena” y recordaron que de las casi 15 millones de cabezas de existencia, poco más de 1,2 millón está en la informalidad. Sin embargo, todos los actores coinciden en que estas cifras pueden hasta duplicarse por la falta de transparencia en el sector y la ausencia de registros confiables.

Sobre el final, el presidente de CRA, Dardo Chiesa, afirmó que “el ovino puede darnos mucho más de lo que nos está dando”, y además comentó que nuestro país no está cumpliendo la Cuota Hilton del sector y puso como ejemplo a Uruguay. “Los hermanos uruguayos, con menos territorio y menor calidad que nuestras carnes, sí están cumpliendo esos compromisos y han logrado hacer de esa producción emblemática un sello de calidad de país que nosotros no sabemos vender”, lamentó Chiesa.

Por último, Chiesa consideró que “en este momento en el que se discute el déficit fiscal, tenemos que achicarlo produciendo y exportando más; y en ese sentido, la producción ovina tiene mucho para darle al país”.

Fuente: Infobae